Tras haber colgado el cartel de no hay entradas en el primer concierto de presentación de su último álbum "AntologÃa de lo casual", la banda de Julio Castejón repetÃa sold-out en Penélope.
Con una edad superior a la media de los conciertos a los que estamos acostumbradas a ir, creo que mi fotógrafa se encontraba entre los más jóvenes del lugar exceptuando a los menores que iban acompañados por sus padres, comenzó uno de los conciertos con mayor calidad a los que hemos ido últimamente (y no son pocos).
Sin abandonar un sonidazo espectacular en todo el show, vertebraron el concierto en dos bloques perfectamente diferenciables, comenzado con "Al otro lado" dieron un repaso a la los temas más progresivos de su amplia discografÃa. Tras prometernos No dejaron en el tintero "La otra MarÃa", "Secuencia para un gran momento", "No estás solo", "Lleno de rabia" o "Molinos de viento" que llenaron las caras de felicidad e hicieron sonar los primeros aplausos entre los más veteranos.
Con el segundo bloque, mucho más rockero y mejor recibido por el público, saltó al escenario el invitado de lujo de la noche, Miguel Oñate, que nos regaló "Más que una intención", "La batalla", "Desaparecido" y "Es nuestro momento" en un directo que gustó más a propios y extraños, el ambiente se fue caldeando notablemente más que en la primera parte. Con la salida del escenario de Oñate llegó la canción más coreada (y tal vez la más esperada) de la noche, hablo de "DÃas de escuela" y fue un momento absolutamente emotivo. Mientras sonaba "Mujer de plástico" tanto los más mayores se lo pasaban como niños a base de cubatas, rock&roll y algún porrillo, mientras rememoraban sus "alocados años mozos" entre risas y abrazos.
Con la flauta travesera en los labios, Paul Castejón, consiguió erizarnos la piel en un genial "Capitán trueno" que dio paso a lo que parecÃa el fin de la noche pero que resultó ser sólo un descanso.
A la vuelta cabalgamos juntos sobre "Rocinante" y finalizamos la noche con un Oñate de vuelta al escenario, que cantó junto a nosotros "La paz es verde" para acabar con "Ser urbano" en un auténtico sobresaliente musical.