Hay bandas que tardan en llegar a tu vida, por diferentes motivos. Pero cuando llegan, ya no hay vuelta atrás, porque irremediablemente te atrapan en su tela de araña. Después de varios meses queriendo verlos, llegaba el momento del eléctrico de Shinova. Y justo en el momento en el que su fin de gira por salas está culminando.
Las expectativas eran altas y más desde el acústico del Sonorama. Pero por fin llegó el momento, el pasado 2 de febrero. La Joy Eslava se convertía en el escenario perfecto y prácticamente todo Madrid estaba allí. Shinova no empezaba hasta las 9 de la noche, pero desde las 8 la gente ya se agolpaba en el escenario. Durante esa hora de espera, David Kano fue el encargado de la música – sí, curiosa combinación la del DJ y la de la banda, referentes ya de la escena indie nacional -.
“El combate del siglo” estaba a punto de empezar, cuando a las 21.07 horas, aparecieron en el escenario. Todos, excepto Gabriel de la Rosa. Luces rojas e intermitentes, sonaban los primeros acordes de la canción y, de repente, apareció él, para despejarnos todas las dudas que nos asaltaban, en “El país de las certezas”.
Shinova
Entre tanto relato de “Viajero”, apareció casi por inercia “Ana”, la mítica “Niña Kamikaze”. La misma que no se cansa de “equivocarse una y otra, y otra vez”. En más de una ocasión, trató de lanzar un “Mensaje de emergencia”. Hasta que finalmente obtuvo respuesta y acabó por convertirse, completamente, en un “Ser espiritual”.
Entre tanta emoción y tanto cantar, el ecuador del concierto había pasado de largo. Y, vaya, “Qué casualidad” que justo en el momento en el que el ánimo estaba arriba, Shinova desapareció del escenario, asegurando que todo había terminado. Pero no. El público pedía más, entre gritos. Una actitud que distaba de aquella gran “Ciudad dormida”, que permanecía ajena al gran espectáculo. A una Joy Eslava repleta de gente, le sobró tiempo para corear el nombre de la banda, justo antes de que ellos sorprendieran con uno de sus nuevos temas. Del mismo modo, también hubo tiempo para cantar con Shinova, su particular versión de “La chica de ayer”, de Nacha Pop.
Ahora sí que llegaba el momento final. Y es que tras más de “Doce meses” girando con este disco, Shinova se despedían con “anhelo de Volver” pronto. Así terminaron los de Vizcaya. Entre luces de colores y confeti. Y así terminamos nosotros el concierto: irremediablemente a “30 metros sobre el suelo”.