Hay determinadas personas dentro de la escena cántabra que se quejen de que hay pocos conciertos en nuestra comunidad; nada más lejos de la realidad y es que tenemos la suerte de tener, al menos, 5 o 6 salas que programan conciertos regularmente todos los viernes y los sábados e incluso otros días de la semana, por lo que lo verdaderamente difícil, para aquel seguidor al rock, es decidirse por uno u otro evento.
Algo así me ocurría a mí este sábado, ya que había al menos había 4 eventos más a los que podía haber asistido, pero me decanté por este en particular porque hacía mucho que no veía a los chicos de The Northern Rocket y además, la banda que tocaba con ellos, los catalanes The Grassland Sinners, venían con muy buenas críticas. Para acabar de cumplimentar la elección, el evento era en la Sala Cantabria, un lugar donde se suelen ajustar bastante a los horarios estipulados, que también se agradece de cara a hacer otros planes.
Con bastante puntualidad sobre la hora fijada, arrancó el concierto de The Northern Rocket, banda que de alguna manera nació, ya hace unos años, de la disolución de King Size Co. , uniéndose al proyecto dos veteranos de la escena como son Luisja (ex la Burla y mil historias más) al bajo y Jesús (ex The Gallinons) a la guitarra.
La banda ha editado el verano pasado el que es su primer disco, “Homemade”, y lógicamente, éste sería el que llevaría el peso de una actuación, que comenzó con “Shake it”, un tema muy directo y que te hace meterte en el concierto de lleno.
Tras presentarse, aunque no era necesario, porque la mayoría éramos conocedores de la banda, siguieron con “Stop that train”, en la que apareció Alberto, su vocalista, con una armónica para ambientar más el tema, siendo un tema que me gustó mucho en directo.
Se les veía con ganas de pasárselo muy bien, como pudimos ver en “Dirty Water”, con un David a la guitarra muy motivado y demostrando la gran calidad que tiene, algo que es común a todos los integrantes de la misma, ya que estamos ante unos músicos excelentes y un vocalista con una personalidad escénica y vocal fuera de toda duda.
Personalmente el comienzo de “Before you sing me a song”, por alguna razón, me recuerda a Kiss, lo cual no es descabellado ya que lo suyo es el rock de los 70 y dicho estilo también tiene momentos de más tranquilidad, como ese “You are gone”, un tema más lento pero sin dejar tener cierta intensidad y donde se vio a su vocalista especialmente entregado.
The Northern Rocket
Tras un cambio de guitarra por parte de David, siguieron con “About a girl”, que cuenta con un ritmo muy pegadizo y en la que Luisja nos hizo agacharnos mientras bajaba a tocar entre el público, y es que este chico no para quieto ni un segundo.
Sensacional sonó “Coming home”, con ese cierto posó a lo Status Quo y es que, como ya hemos dicho, esto es rock and roll clásico de esos que te hacen moverte a su ritmo al mismo tiempo que disfrutas de la calidad de los músicos.
Otro momento para relajar la noche fue “If you fall”, de nuevo con Alberto brutal, siendo una pieza tranquila, que va cogiendo peso a medida que va a avanzando y que hizo que la gente la aplaudiese intensamente.
Poco a poco nos íbamos acercando a la recta final del concierto, pero antes era el turno de que nos disparasen unos buenos guitarrazos con “I´m gonna leave you woman”, un temazo de esos con un estribillo muy contagioso, antes de despedirse con “I will put you down” y ese inquietante sonido de guitarra, en la que Luisja volvió a bajar a darse otro paseo entre el público y dando así por concluida su hora de actuación.
Conciertazo espectacular el que dieron los chicos de The Northern Rocket, sonando de lujo y haciendo un concierto que se paso en un suspiro.
Espero volver a verlos muy pronto porque sé que me lo voy a pasar muy bien y voy a disfrutar de su música.
Y tras uno de los cambios más rápidos que he visto en mi vida, poco más de 10 minutos, ahí estaban los chicos de The Grassland Sinners, que se habían atravesado media península desde su Barcelona natal, para estar esta noche con todos nosotros, solo por el mero hecho de darnos a conocer su música.
El sexteto acaba de editar su primer disco llamado “Let it ride” el pasado año y sería el protagonista lógico de la velada, aunque esta comenzó con un tema nuevo llamado “Burn your soul” y con la banda animándonos desde el principio a meternos en ambiente.
Con ese olor a incienso que salía de unas varitas situadas en un extremo del escenario, siguió la actuación con ese temazo llamado “Sweet Magnolia”, presentes, este sí, en su nuevo disco y tras lo que nos agradecieron nuestra presencia, tras el largo viaje que habían tenido que hacer.
Nos recordaron que estaban presentando su primer disco, en el que vienen incluidas piezas como ese intenso “Love me like the last time” que tanto gustó, antes de volver a agradecernos nuestra asistencia y tocarnos “Queen of paper”, en la que Germán, su vocalistas, bajó del escenario para que el público se metiese más en ambiente.
Dijeron que empezaban a notar nuestra presencia, antes de seguir con “Revolution #16”, tema que alargaron para demostrarnos la calidad de los músicos que integran la banda, que saben compaginarse y que todo suene muy empacado. Un autentico lujo para los oídos.
Para hacernos una idea de a que suena una banda, siempre es bueno fijarse en los temas que versionan y ellos se atrevieron con una versión del “Thorn in my pride” de los míticos The Black Crowes, que ánimo aun más a la concurrencia.
Se mostraron muy complacidos de estar aquí y de compartir escenario con The Northern Rocket con los que esperan seguir en contacto, antes de interpretarnos “Evil night”, un tema extenso pero con muchos matices, hasta llegar al clímax final de la canción que nos dejó a todos satisfechos.
The Grassland Sinners
Nos hablaron sobre la conexión especial que tienen en el grupo, que esperemos dure mucho, antes de interpretar “Hey you”, otro tema presente en su nuevo disco, que se encargaron de ofrecernos, junto a otros materiales de merchán, para seguir con “Ain't better than south", otro tema nuevo y que resultó ser una pieza bastante bailable y pegadiza, pero que varía en la segunda parte del mismo. Tienen muy buena pinta las canciones nuevas.
Empezaron despedirse con “Tears in the rain”, uno de esos medios tiempos que hace que te evadas al mismo tiempo que disfrutas de la música, antes de viajar con “Mr. Cadillac”, uno de sus temas más conocidos y que te hace engancharte a la banda.
Anunciaron que el concierto acababa, con una nueva versión de sus admirados The Black Crowes, en este caso el “My morning song”, que sonó de manera sensacional y que hizo a la gente vibrar.
Pero nadie quería irse de allí y aún hubo tiempo para que nos tocasen una pieza más, la nueva “Help me on midnight”, que provocó la apoteosis entre los presentes, merced a la destreza musical de la banda.
Y así, tras casi hora y media de actuación, terminó la actuación de unos The Grassland Sinners que demostraron no solo ser una gran banda, a la que habrá que seguir, sino también saber combinar a la vez intensidad y mucha clase sobre las tablas.
Estaros atentos con estos chicos, porque en un futuro no muy lejano oiréis hablar mucho de ellos y sobre todo con ese segundo disco que tiene muy buena pinta.
Y así marché de la Sala Cantabria, en una noche de perros por el mal tiempo, pero muy contento por lo disfrutado, con dos bandas de rock clásico con diferentes formas de ejecutar un estilo similar, más directos los The Northern Rocket y con algo más de profundidad la de The Grassland Sinners, pero igual de validas ambas.
Si os gusta ese rock and roll que bebe de las fuentes de los grupos de rock que triunfaron en los 70 no dejéis de escuchar a estas dos bandas porque son muy recomendables.