Hay cosas, pocas, que no fallan nunca. En un mundo donde prima la inmediatez y la música es de usar y tirar, las bandas aparecen y desaparecen a golpe de hit, se alzan gracias a una buena campaña de marketing y caen en el olvido sepultadas por la aparición de nuevos grupos o por la incapacidad de distinguirse del resto. Pocas, muy pocas, son las que mantienen el nivel de calidad inalterado. Pero afortunadamente, hay cosas que no fallan nunca y Dan Baird es una de ellas. Su fiabilidad sobre el escenario es tan asombrosa como meritoria y eso explica que un miércoles cualquiera de julio Madrid respondiera a su llamada y la Boite Live, si no se logró el lleno, a punto estuvo. [ crónica ]
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